'Laura Alba Rosa'

Novetat editorial: llibre autobiogràfic de la gracienca Laura Zumin Tartari. De la infantesa a Itàlia a la militància a Bandera Roja i el PSUC a Catalunya

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Traductora simultània a la roda de premsa d'Enrico Berlinguer a la seu del PSUC, Barcelona, 29 de setembre del 1978. D'esquerra a dreta: Carrillo, Berlinguer, Zumin, López Raimundo i el Guti
Traductora simultània a la roda de premsa d'Enrico Berlinguer a la seu del PSUC, Barcelona, 29 de setembre del 1978. D'esquerra a dreta: Carrillo, Berlinguer, Zumin, López Raimundo i el Guti | Cedida

Laura Zumin Tartari (Pordenone, 1943), veïna de la plaça Virreina, narra en aquest llibre autobiogràfic (Memorias Ediciones) des de la infantesa a Itàlia fins a l'arribada a Barcelona el 1967. Després d'una estada a Londres, va tornar a la capital catalana com a professora de la Universitat de Barcelona (UB) i després de la Universitat Autònoma (UAB), on va desenvolupar 37 anys de trajectòria acadèmica centrada en les ciències socials. Zumin explica el seu compromís polític durant la dictadura de Franco: la militància a Bandera Roja i al Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), on va participar en la campanya de les primeres eleccions democràtiques. També descriu una de les seves grans passions: viatjar. 

XII. PSUC 

Con el tiempo, Bandera Roja se había convertido en hogar, pero en el 1973 dejaba el partido para unirme a la causa del PSUC. Aunque la decisión fue colectiva, se produjeron numerosas discusiones en Bandera Roja para definir qué dirección tomar y qué hacer. Poco a poco empezó a calar la idea entre el partido de que solos no íbamos a llegar a ninguna parte. El PSUC era un partido muy fuerte que compartía con nosotros prácticamente todos los puntos del programa. Muchos de nosotros sentíamos que lo más sensato era unirnos. Finalmente, la mayoría entramos en el PSUC y en Bandera Roja se acabaron quedando cuatro gatos. 

En el año 1977 llegaron las primeras elecciones democráticas de España. En aquel momento, los del partido me preguntaron si quería participar en la campaña del barrio del Bon Pastor. En aquella zona trabajamos muy duro, ya que fuimos de puerta en puerta explicando nuestro programa. Nos dedicábamos a tocar el timbre de las casas y normalmente nos solía abrir una señora bastante gordita, con rulos y delantal. 

[...] 

Al llegar las elecciones, los resultados electorales fueron todo un éxito para el partido. Obtuvimos el 20% de votos, lo cual es mucho, el mérito no fue nuestro sino de los dirigentes que llevaron a cabo la campaña política. Uno de los protagonistas que apoyó la campaña del PSUC antes de las elecciones fue Enrico Berlinguer, que presidió una rueda de prensa convocada por el partido y a la que acudieron numerosos periodistas de España e Italia. Yo hice de traductora simultánea. Las pasé canutas, estaba muy nerviosa al ver tantos periodistas atentos a lo que yo decía. La presión aumentó cuando el mismo Berlinguer me dijo que no cambiara ni una coma de su discurso y me dejó inmersa en un estado de histeria. Carrillo, que se encontraba entre los portavoces, se percató de mis nervios y se acercó a mí. 

–Tranquila, Laura. ¿Sabes cómo llaman en Italia a Berlinguer? El sardo mudo porque habla muy poco. –Me comentó antes de empezar la rueda de prensa. 

Aquellas palabras lograron reducir mi nivel de estrés. Al dar comienzo el acto,  todo marchó sobre ruedas, pero las mariposas no revoloteaban, sino que daban golpes contra mi estómago. 

La época con el PSUC estuvo llena de movimiento, dentro y fuera de las calles. Las manifestaciones, a diferencia de las de Bandera Roja, eran más convencionales. La gente del partido era muy vital y parlanchina, y nos lo decíamos todo sin filtros. Para definir nuestros próximos pasos, organizábamos reuniones casi todas las noches en las casas de los militantes. Solíamos salir de allí sobre las dos de la madrugada y, por si nos paraba la policía, teníamos una coartada preparada sobre qué habíamos hecho y dónde habíamos estado. Debíamos ponernos de acuerdo sobre lo que diríamos porque cualquier incongruencia en el relato podía suponer una noche en el calabozo o un nombre más en la lista negra. 

Muchas de las reuniones que se llevaron a cabo en el partido, se celebraron en nuestra casa. Las hacíamos en el denominado salón textil, decorado con telas que compramos Luis y yo en Marruecos tras haberme dejado sobre el sofá un cigarrillo que acabó incendiando toda la casa. Además, influenciados por aquella zona del norte de África, decidimos colocar colchones en el suelo estilo jaima, las tiendas de los nómadas bereberes. Todavía, a día de hoy, hay gente que se acuerda de aquel salón. 

XIII. China y Cuba 

He viajado mucho a lo largo de mis 77 años. He cogido infinitos aviones, trenes y barcos y he aterrizado, parado y desembarcado otras tantas veces en países distintos. Y siempre he regresado con el corazón un poco más abierto. Era la gente, la música, los sonidos de los coches o del campo, los olores, la comida o el color de las casas lo que me empujaba a querer viajar de nuevo. 

Cada viaje ha venido motivado por todo tipo de razones y otras veces ha sido simplemente porque sí. En el caso de China y Cuba, fueron dos destinos que conocí de maneras muy especiales y ambos relacionados con la lucha política que estaba librando en España. A China he ido tres veces, pero el primer viaje es el que más recuerdo porque fue en 1976, cuando Mao Tse Tung estaba vivo todavía. Nos invitó el partido comunista por ser militantes de Bandera Roja, partido que se definía como pro-maoísta. En aquel momento, China cerraba sus puertas a cualquiera, de manera que no había muchos turistas rondando por las calles. 

Al llegar nos recibieron con todos los honores y, durante nuestra estancia, nos llevaron a ver fábricas, escuelas, universidades... Fue todo muy interesante, pero lo que más me llamó la atención fueron las comunas rurales. Había mucha pobreza en el campo, sin embargo, no percibí ni un atisbo de miseria y percibí que todos tenían un nivel cultural alto. 

[...] 

En cuanto a Cuba, es un destino al que he ido varias veces y siempre me ha encantado. La primera vez que visité el país fue por unas circunstancias muy concretas y poco esperadas. Luis y yo conocimos a unos portugueses que formaban parte del partido comunista portugués y nos hicimos muy amigos de ellos. Justo en el año de la Revolución de los Claveles, nuestros dos amigos montaron un viaje a Cuba y nos preguntaron si queríamos acompañarlos. Por supuesto, la respuesta fue un gran y amplio sí. También fuimos invitados por motivos políticos y nos acompañó nuestro amigo Lluís Millet. Nos llevaron por toda Cuba, que es una preciosidad de país. Me enamoré del aire que se respiraba, de la gente, de los lugares… una maravilla. 

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Biografia

Laura Zumin Tartari. Laura Alba va arribar al món sota un bombardeig nazi a la ciutat de Pordenone. El seu nom sorgeix del color vermell de l'alba que la va veure néixer. La literatura de Txékhov, la música rock and roll, l'amor per l'ensenyament i els peus inquiets per conèixer món, la van convertir en una dona culta, independent i amb molt de caràcter. Amb només 24 anys s'instal·lava a Barcelona per iniciar una nova etapa amb Luis, l'amor de la seva vida. I en aquesta nova terra que aviat anomenaria llar, Laura iniciaria una intensa i compromesa lluita política amb la qual reivindicaria amb determinació i orgull el color que porta per nom.

Laura Zumin Tartari, en una comuna rural xinesa
Portada del llibre 'Laura Alba Rosa' (Memorias Ediciones)