'Con pelos y señales'

Àngel Denic, fundador de la perruqueria NIC el 1982, publica una autobiografia professional des del 1965 fins a l'actualitat

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Portada de 'Con pelos y señales'
Portada de 'Con pelos y señales' | Cedida

El perruquer Àngel Denic, fundador de la perruqueria NIC el 1982, un espai que segueix en actiu a Travessera de Gràcia amb Sicília, acaba de publicar el llibre 'Con pelos y señales', una autobiografia professional des del 1965 fins a l'actualitat.

"A poco de comenzar con el tema de los pases de modelos en la propia sede de la firma, se desató la fiebre de organizar eventos de este tipo, en otros espacios como, hoteles, salas de fiestas, etc. Recuerdo uno muy importante en el hotel Ritz donde participaron varias empresas de alta costura y también de pret-a-porter, en estos casos no estábamos solo nosotros dos, sino que venían de otros salones para atender a un mayor número de modelos.
Así que entre las épocas de nuevas  colecciones y los pases ocasionales, no había semana que no estuviéramos ocupados en alguno de ellos.

De toda esa época hay dos eventos que no puedo olvidar, por una serie de detalles, curiosos y divertidos.
Uno fue en la inauguración de una especie de urbanización de lujo en Valldoreix, cerca de Barcelona.
Para aquella ocasión, en el club social, un local inmenso muy bien acondicionado y decorado organizaron una cena y un pase de modelos. Éramos varios compañeros de otros salones además de Álex y yo. Participaban varias firmas de ropa de Barcelona y además la guinda del pastel..."la joyería Roca", en esos momentos, quizás la más importante de Barcelona.
Había una zona cerrada destinada a camerinos para cambios de vestido y peinado, y antes de subir a la pasarela, las modelos entraban en una sala adjunta donde había una fabulosa colección de joyas, y les colocaban algunas piezas, para iniciar el pase. A la vuelta pasaban por la sala y las devolvían antes del cambio de vestido.
Entonces no existían lo que hoy entendemos por guardias de seguridad privados, pero si había, varios policías de paisano dentro y fuera de la sala de la joyería, que mantenía las puertas abiertas para facilitar la entrada y salida de las modelos y aunque nadie más podía  entrar, si que podíamos mirar, aunque solo fuera para recordar en el futuro, como hago yo ahora mismo, la visión de un verdadero tesoro en diamantes.

Nunca antes nos habían invitado a cenar en un pase de modelos, pero esta vez sí.
Antes del desfile, había una cena para los asistentes al evento y los organizadores habían preparado en otra sala aparte, un par de grandes mesas para todos nosotros: modelos, policías, peluqueros etc.
Por regla general rememoramos situaciones y actos de la vida, por lo positivo o negativo o por detalles curiosos y poco frecuentes, y esta cena la recuerdo por divertida, simpática, original (nunca he estado en una mesa con comensales tan variopintos.) Pero sobre todo por una cosa...las langostas.

Aquella especie de urbanización, con esplendidos jardines, piscinas, club social, etc. Era única y exclusivamente para un grupo de clase alta, más que alta, altísima. Con un nivel económico de muchos ceros...al menos lo parecía.
El lujo y lo caro estaba por todas partes y nadie escatimaba nada a la hora de demostrarlo. Utilizar y servirse de lo mejor o más selecto era lo normal y si nosotros íbamos a cenar, aunque no estuviéramos en el salón central, también teníamos que comer en plan "sibarita".
Y ¿qué nos trajeron a la mesa? Langostas de primero, langostas de segundo y casi de postre. Increible, alucinante ¿se habrían equivocado de mesa? Estoy seguro que todos los allí presentes conocíamos la existencia de tan suculento animal, por fotografías o por documentales televisivos, pero lo que es por comerlo, con el precio que tenían, lo dudo mucho.
Por eso cuando aparecieron unos camareros con enormes bandejas repletas de crustáceos y unos vinos de lo mejor, pensamos: definitivo, se han equivocado. Pero no, no se habían equivocado, sencillamente, es que no andaban con pamplinas, allí estaba solo lo mejor y si lo mejor era cenar con langosta y buen vino, allí cenaba con langosta hasta el gato.

La única pena, es que no pudimos hacer sobremesa, teníamos que tener a punto el desfile, para comenzarlo apenas terminara la cena del público asistente. Todo transcurrió muy bien. Un evento perfecto y bien organizado.
Falta el final, nuestro fin de fiesta particular, de Álex y yo.
Aunque afortunadamente en la actualidad está mejor, en aquella época, Álex tenía frecuentes ataques de asma. Esto suponía, que en  cualquier momento empezaba a asfixiarse y no podía respirar, cambiaba de color y parecía que se iba a morir de un momento a otro.
La primera vez que lo presencié,  pensé que el que se moría era yo, del susto que pasé. Más adelante tras la experiencia de varios de estos ataques, ya sabía cómo actuar. Lo acompañaba a algún sitio ventilado, le hablaba quitándole importancia al asunto, un poco de spray inhalador y a esperar. Había que esperar un largo rato, hasta que pasara el ataque, tener o aparentar serenidad, incluso gastándole bromas para tranquilizarlo, disminuir la tensión y que todo volviera a la normalidad. Yo ni sabía, ni podía hacer otra cosa.

Así que después de finalizar el evento, recogiendo el material y a punto para volver a Barcelona, a mi amigo Álex, no se le ocurrió otra cosa que tener un furibundo ataque de asma, ante el asombro y el susto de los presentes.
Yo, fingiendo la más absoluta normalidad, les dije que no pasaba nada y que siguieran recogiendo, mientras acompañaba a mi amigo Álex al exterior, hasta que pasara la "tormenta".
La broma aún no había terminado.
Barcelona en invierno, es una ciudad con una temperatura no extrema, hace un frío muy soportable, con días puntuales que algún año nos ha sorprendido con una nevada, pero insisto, el frío en Barcelona es muy llevadero.

Pero aquel día en mi querida ciudad, hacía una temperatura muy baja, y a pocos kilómetros en Valdoreix, siempre tienen varios grados menos. Así que cuando después de recorrer los largos pasillos que nos comunicaban con la parte trasera exterior del complejo y salir, nos encontramos con unos pocos  centímetros de nieve, que habían caído mientras había durado la fiesta y además, en aquellos momentos estaba cayendo una fina pero abundante nevada.
Nosotros que no lo sabíamos, habíamos salido tal como estábamos dentro, yo no me había dado ni cuenta y Álex tampoco estaba como para preocuparse por la ropa que llevaba."
[...]

Biografia

Ángel Denic (Sevilla, 1948). A finals de 1961 es trasllada a Barcelona, on resideix des de llavors. Finalitza els estudis de Batxillerat i els 1962 comença a treballar en diferents oficis fins que el 1965 troba la que serà la seva professió definitiva. Des de molt jove ha estat un lector entusiasta, primer sobre temes de psicologia i comportament humà i després, amb menys intensitat, la novel·la i en la maduresa, llibres empresarials. Amb el temps va decidir entrar al món de l'escriptura. Després de publicar els llibres Cómo montar una peluquería y que funcione i Peluquería rentable, decideix escriure Con pelos y señales, una autobiografia professional on explica tota una vida dedicada a l'apassionant món de la perruqueria, una increïble novel·la d'aventures però completament real. A dia d'avui segueix desenvolupant la seva professió i oferint un mètode propi, Diagonal System.

Ángel Denic (Sevilla, 1948)